Las diferentes variedades de la chicha peruana son un legado histórico que se remonta a tiempos prehispánicos, siendo una bebida arraigada en la cultura Inca y consumida hasta hoy en día en celebraciones especiales y cotidianas. Su elaboración a partir del maíz, mediante la maceración y fermentación, nos transporta a los valles peruanos y nos conecta con una tradición ancestral que perdura en el tiempo.
Tiempo de lectura estimado : 4 Minutos, 4 Segundos
Las diferentes variedades de la chicha peruana
Las diferentes variedades de la chicha peruana

A medida que nos sumergimos en la vida cotidiana de las civilizaciones prehispánicas, vamos descubriendo que entre los pueblos de América y sobre todo de Perú, existía cierta predilección por el desarrollo de bebidas, que eran elaboradas a base de las diferentes plantas autóctonas del continente.

La bebida que conquistó a los conquistadores

Para elaborar la chicha peruana, se partían los granos de maíz y se remojaban en agua. Luego, la mujer encargada de preparar la chicha, tomaba un poco de ese maíz remojado, lo mascaba y lo volvía a juntar con el resto, pero ya con los fermentos de su propia saliva.

Este preparado se hervía durante varias horas y luego se colaba. El líquido obtenido era puesto a fermentar en vasijas de barro hasta obtener la fermentación deseada.

En general, la chicha peruana era fermentada a bajas graduaciones, para ser consumida a diario como una bebida alimenticia. Pero aquellas que se dejaban fermentar por más tiempo, lograban una alta graduación alcohólica y era la destinada a celebraciones y rituales, donde los consumidores, generalmente terminaban borrachos.

Al llegar los conquistadores a tierras incaicas, cuenta la historia que Atahualpa los recibió con obsequios, entre ellos vasos con chicha peruana. Los conquistadores quedaron maravillados con esta bebida – y tal vez borrachos, también – y la adoptaron como propia en reemplazo del vino que aún no llegaba desde México o desde España.

Fue la llegada de los jesuitas, la que puso un límite al consumo de chicha peruana, argumentando que era contraria a las tradiciones litúrgicas de beber vino y a que estas bebidas de los valles peruanos, inducía a constantes borracheras.

Así, la chicha peruana quedó relegada para su consumo a los nativos de estas tierras.

La riquísima chicha morada

De la tradicional chicha peruana, se desprende un producto que se ha ganado fama mundial, incluso en su actual forma industrializada. Estamos hablando de la chicha morada. Esta variedad de las bebidas de los valles peruanos, se elabora en base a los granos de maíz culli, una variedad de maíz morado.

Para la elaboración de la chicha morada, se hierve el maíz, junto a trozos de piña y se condimenta con clavo de olor y canela. Aclaremos que la chicha morada no es una bebida alcohólica, por lo que no requiere de tiempos de fermentación.

Actualmente, el mercado mundial se ha visto inundado de un concentrado artificial de chicha morada que viene en polvo en un sobrecito y sólo debe disolverse en agua helada. Su sabor es algo más dulce que la elaborada de manera natural.

Los expertos en nutrición, aseguran que el consumo de chicha morada, elaborada naturalmente, contribuye a la salud por el alto contenido de antioxidantes del maíz morado. Por el contrario, la chicha morada elaborada artificialmente, que se comercializa, contiene un elevado número de calorías.

Una bebida latinoamericana

Si bien el proceso de mascar el maíz para luego fermentarlo ha sido reemplazado paulatinamente por el uso de levadura como fermento, la tradición del consumo de chica, se extiende a casi todos los países de Latinoamérica.

Esto como consecuencia del lugar ocupado por el maíz en los cultivos prehispánicos.

El consumo de chicha, fue un hábito que se extendió por toda América y pese a ello, tuvo tantos detractores como admiradores. Muchos consideraban a la chicha peruana como un factor de embrutecimiento de la población.

Numerosos gobiernos llegaron a prohibir su elaboración y comercialización, pero estas medidas administrativas, siempre estaban destinadas al fracaso, ya que la chicha peruana es posible fabricarla con elementos e ingredientes muy rudimentarios, por lo que a medida que avanzaban las prohibiciones, aumentaba el consumo de chicha elaborada en forma casera.

En numerosas comunidades de Perú, en la actualidad, se mantienen algunas tradiciones en la elaboración de la chicha, fundamentalmente para ser consumidas en celebraciones o rituales ancestrales. Pero, hoy es posible encontrar bares y restaurantes que venden la chicha peruana.

De las bebidas de los valles peruanos, la chicha es la que ha logrado mantenerse a través de la historia. A pesar de las prohibiciones, de los ataques religiosos que sufrió, los pueblos originarios han logrado mantener esta tradición a lo largo de los siglos.

Desde estas páginas hemos querido rescatar el valor de la chicha peruana, como elemento cultural de nuestras más antiguas tradiciones.

No es sólo rendirle un homenaje, ya que la chicha peruana está tan presente hoy, como en el pasado, pero sí hemos querido rescatar su importancia porque hasta en la gastronomía, nuestro presente se construye rescatando todo aquello que fue parte de la conformación de las naciones que hoy tenemos.